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CÓMO MEJORAR EL RENDIMIENTO DEPORTIVO EN COMPETICIÓN.

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¿Tienes igual rendimiento cuando entrenas que cuando compites? Para muchos atletas, el rendimiento durante la competición es diferente al de los entrenamientos.

Existen varias opciones con las que te puedes identificar:

  • que tu rendimiento aumente durante la competición,
  • que la competición no modifique tu rendimiento,
  • que la competición disminuya tu rendimiento.

Si te identificas con una de las dos primeras opciones, la competición no representa un problema para tu juego. Pero, si crees que te encuentras formando parte de la tercera opción, por alguna razón, el estar en una situación de competencia perjudica tu rendimiento.

Un buen rendimiento no equivale a ganar. Porque puede que pierdas un partido pero que tu rendimiento haya sido brillante. Si has pasado por esto, recordarás ese momento como una mezcla de emociones. Por un lado, el enfado que acompaña a toda derrota, pero este enfado se ve minimizado por la energía y optimismo que te aporta el saber que diste lo mejor de ti. Que peleaste con tus mejores armas, que la mejor parte de ti estuvo presente en el partido.

Muchas pueden ser las posibles causas responsables de que tu juego disminuya de calidad durante un partido. Pero, lo que puedo asegurarte es que, tu capacidad motora NO ES RESPONSABLE de ello. ¿Qué significa capacidad motora? Con capacidad motora me refiero a todas las coordinaciones motrices que tiene que realizar tu cuerpo para dar como resultado un movimiento. Esta capacidad motora es la que hace posible que seas capaz de golpear la pelota en el momento y lugar oportuno. Esto que eres capaz de hacer tan bien durante el entrenamiento y que luego no eres capaz de reproducir durante un partido.

La buena noticia es que, si estás capacitado para hacerlo durante un entrenamiento puedes repetirlo en cualquier momento. Con esto quiero decir que, la capacidad de conseguir ese rendimiento ya la tienes incorporada, ya te pertenece. Y esto significa que tienes por delante mucho menos trabajo del que crees.

Pero entonces, si tienes la capacidad incorporada…¿qué es lo que está impidiendo que puedas utilizarla en un partido?

Para empezar, me gustaría remarcar que cada situación es diferente. Incluso si comparamos dos entrenamientos entre si serán diferentes, porque las condiciones no se repiten. Como jugador cada día te encuentras emocionalmente y físicamente distinto, tus compañeros de entrenamiento e incluso tu entrenador también experimentan estos cambios. El clima, los cambios de la pista, si hay gente observando o no, ruidos ambientales, todas estas variables hacen de cada situación una experiencia única.

Una competición es una situación en la que el atleta percibe y experimenta una gran carga emocional. Como consecuencia de esa carga emocional, el jugador experimenta unos síntomas muy característicos. Estos síntomas pueden ser de tipo mental como por ejemplo: pobre concentración, pensamientos negativos, miedo, falta de confianza, irritabilidad, etc. Pero también pueden ser de tipo físico como: tensión muscular, aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración, frio, respiración rápida, pérdida de apetito, etc. Si has participado en algún torneo habrás identificado algunas de las sensaciones que acabo de describir.

Estos síntomas forman parte de una respuesta normal de nuestro cuerpo para poder responder a la situación de competición. Todos los atletas (amateurs y élite) experimentan estos síntomas. La diferencia es que para algunos, como los jugadores de élite, estas sensaciones les ayudan a mejorar aún más su juego. Pero, en cambio, a otros los perjudican.

¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo hacen los jugadores de élite para utilizar esto en su favor?

La clave está en la ORIENTACIÓN  MOTIVACIONAL. ¿Qué es lo que te motiva? Si tu motivación está centrada en ganar, vencer a los demás, demostrar superioridad sobre otros, esto indica que tienes una orientación hacia tu ego. Y este tipo de orientación suele desencadenar grandes niveles de ansiedad que el jugador no puede controlar y por lo tanto termina perjudicando su rendimiento.

En cambio, si lo que te motiva es auto superarte, aprender nuevas habilidades y te sientes exitoso cuando consigues el dominio de una nueva tarea, esta orientación favorece la autoconfianza y con ella una disminución de la ansiedad. Los jugadores de élite tienen esta clase de enfoque, logran niveles bajos de ansiedad que actúan como favorecedores de su desempeño.

La pregunta clave es: ¿Cuál es tu motivación?

Un cambio en tu foco de motivación puede ayudarte a mejorar tu rendimiento. Te recomiendo que:

1- intentes ser sincero contigo mismo para encontrar tu verdadera motivación.

2- puedes cambiar el foco de motivación, si es lo que quieres, esto requiere prestar atención a lo que sientes durante la competencia y también en los entrenamientos. Un cambio de motivación que te brinde una mayor autoconfianza requiere que te centres en ti. La evaluación que necesitas hacer es auto referencial, siempre te comparas contigo, por ejemplo: ¿hoy jugué mejor que ayer? ¿O mejor que hace un mes? ¿Dispongo de nuevas habilidades? ¿Soy capaz de hacer cosas que antes no podía?

Como ves, la auto-confianza se centra en ti, en las capacidades que dispones y que están disponibles para hacer frente a las distintas situaciones. Esta auto-confianza es una potente herramienta, que cuanto más logres aumentarla, mayor poder y control tendrás sobre la situación. En cambio, si crees que lo que vales como jugador depende solo de ser capaz de ganar…estás cediendo tu poder al adversario.

¿Quién prefieres que tenga el poder, tu o tu adversario?

 

Si estás interesado en conocer más estrategias que te ayuden a mejorar tu autoestima, te recomiendo leer el siguiente blog:

CLAVES PRÁCTICAS PARA MEJORAR LA AUTO- CONFIANZA.

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