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NEURONAS ESPEJO Y APRENDIZAJE MOTOR.

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Desde el nacimiento, los seres humanos contamos con los mecanismos necesarios para imitar acciones. Un buen ejemplo de esto lo constituyen los bebés, los cuales son capaces de imitar expresiones faciales con unos pocos días de vida. La imitación constituye una herramienta importante en el aprendizaje natural e inconsciente.

Nuestro sistema nervioso capta constantemente información desde el medio ambiente. A través de los sentidos incorpora dicha información, tras procesarla está preparado para emitir una respuesta. No es de extrañar que la realización de una actividad motora (por ejemplo: jugar tenis, gimnasia) esté acompañada de una activación neuronal en nuestro cerebro. Pero lo que sí resultó inquietante a los investigadores, fueron las activaciones neuronales encontradas en los observadores (personas que solo observaban la acción). Cada vez que un individuo (observador) observa una acción realizada por otro (ejecutor) se produce una activación neuronal en el observador idéntica a la del ejecutor. El observador activa estructuras motoras que reflejan la actividad observada (Prinz, 1997). La pregunta clave es: ¿Cómo puede un individuo que  observa una acción activar las neuronas necesarias para ejecutar una acción?  Existe un grupo de neuronas que son capaces de activarse tanto al observar como al ejecutar una acción. Estas neuronas han recibido el nombre de Sistema de Neuronas Espejos (Craighero, Metta, Sandini & Fadiga, 2007).

Una de las metodologías más usadas por los entrenadores para enseñar una tarea nueva consiste en mostrar al aprendiz como debe ejecutar la acción. Durante la demostración de la acción el aprendiz adquiere información visual, esta información necesita ser transformada en comandos motores que le permitan realizar la acción correctamente (transformación visuo- motora) (Vogt & Thomaschke, 2007). Esta estrategia de enseñanza se denomina Aprendizaje Motor Observacional. En él se combinan la observación y ejecución de una acción con el fin de adquirir nuevos patrones motores (Maslovat, Hodges, Krigolson & Handy, 2010).

La primera etapa del aprendizaje motor observacional consiste en mostrar la acción que se quiere aprender.  Al observar una acción, el observador activa programas motores que le permiten comparar la acción observada con el repertorio de programas motores propios. Esta activación de programas motores le permitiría al atleta interpretar o inferir las intenciones del individuo que realiza la acción. Pero también intervendría en la imitación de la actividad observada, en cuyo caso sería muy importante en el aprendizaje de nuevas habilidades motoras. Fabbri-Destro & Rizzolatti (Fabbri- Destro & Rizzolatti, 2008) proponen que esta activación podría ser la base de la transformación de la información visual en comandos motores.

En la segunda etapa del Aprendizaje Motor Observacional los atletas ejecutan la tarea motora. Una de las formas en donde se obtuvo mayores beneficios en el aprendizaje fue mediante el entrenamiento con compañeros. En estos entrenamientos dos aprendices trabajaron juntos, intercalando la propia práctica física de uno con la observación de la ejecución de su compañero (Wulf, Shea & Lewthwaite, 2010). La observación de su compañero y la posterior ejecución de la tarea serían los factores que incrementan la eficacia  en el rendimiento.

Nuestro desempeño está altamente influenciado tanto por la manera en que percibimos los estímulos, como por la capacidad de predecir resultados. Una forma de evaluar la habilidad perceptiva de los atletas es pedirles que estimen o predigan el resultado de una acción observada (Yarrow, Brown & Krakauer, 2009).  Los atletas expertos son capaces de anticipar la trayectoria de la pelota de manera más precisa y más rápida (tenis, squash, futbol) (Savelsbergh, Williams, Van der Kamp & Ward, 2002).  Esta capacidad anticipatoria se basa en una correcta lectura de los movimientos cinemáticos de los oponentes. Hay estudios que demuestran mejoras en la capacidad anticipatoria mediante la práctica observacional. Un ejemplo de esto lo constituye el aprendizaje motor observacional, el cual combina la práctica visual y motora beneficiando tanto el desempeño perceptivo como el rendimiento motor del atleta (Lago-Rodriguez et al., 2013). Existen investigaciones (Cattaneo & Rizzolatti, 2009) que sugieren que el Sistema de Neuronas Espejos estaría involucrado en el aprendizaje motor observacional.

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA…

¿Cómo utilizar la capacidad de IMITAR para aprender una habilidad nueva? Está capacidad de imitar está a cargo de un grupo especial de neuronas llamadas Sistema de Neuronas Espejos. Mientras observamos una acción realizada por otra persona adquirimos información visual. Estas neuronas espejos reciben la información visual y la transforman en comandos motores que nos permiten reproducir la acción.

Consejos prácticos:

  • Incluir prácticas observacionales durante los entrenamientos: presentación de un modelo de ejecución (físico, vídeo, película). El atleta necesita información visual para poder imitar.
  • Acompañar la práctica observacional con la ejecución de la acción. Luego de mostrarle el modelo de ejecución el atleta tiene que ejecutar la acción.
  • El entrenamiento con compañeros beneficia el aprendizaje. Organizar trabajos intercalados de atletas, en donde uno de ellos ejecuta la tarea y luego observa el desempeño de un compañero. Esto mejora la eficiencia en el aprendizaje.
  • Incorporar ejercicios de predicción de resultados durante los entrenamientos. Mostrar una acción inconclusa y pedirle al atleta que infiera el objetivo o la probabilidad de éxito de dicha acción. Esto ayuda a mejorar la percepción.

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